Paz y Bien

Cuando profesamos, hacemos voto de obediencia, castidad y sin propio. Hoy os queremos hablar sobre eso del “sin propio”, ya que es una característica de Francisco y Clara de Asís; algo que va más allá de la pobreza material. El “sin propio” es  por un lado la pedagogía de la humildad y el respeto y por otro el camino para vivir en continuo desprendimiento.

Esto llevado a la práctica, supone que no tenemos nada propio, por lo que para empezar, nuestro vocabulario no debe ser “esto es mío” o “esto es tuyo” sino que todo es “nuestro”. Por otro lado, nos acostumbramos a pedirlo todo, porque si algo no es tuyo, no puedes disponer de ellos a tu antojo, ahí entra el respeto y cuando una quiere algo lo pide, aunque sea algo tan tonto como un rollo de papel. Otra manera de vivir “sin propio”, es informar; una hermana nunca hace nada por su cuenta, no vamos solas, porque hemos renunciado a nuestro propio querer. Así, toda decisión se toma en común, ni siquiera la Abadesa toma una decisión sola, aunque es ella la que tiene la última palabra. Es por esto que solemos decir: juntas no es más fácil, pero es mejor; porque vivir así, supone muchas veces, hacer las cosas de forma más lenta, más difícil. Porque no es fácil renunciar a lo que tú crees mejor o incluso aceptar lo que no ves; pero no se trata de hacer lo mejor sino que todo esto nos debe llevar a amar. El que no se desprende de sí mismo y deja espacio al otro, no puede amar, ni tampoco puede ser dócil al Espíritu Santo.