Paz y Bien

Hoy te quiero presentar una figura a la que seguramente no le prestes mucha atención o tal vez no te hayas parado a pensar sobre lo que pueda significar.

Se trata de ese dibujo con forma redonda que te acompaña mientras visitas nuestra página. Me estoy refiriendo a nuestro logo, el que a modo de pantallazo parece que quiere meterse por los ojos para darte algunas pistas sobre la página que estás visitando, sobre nosotras y nuestra forma de vida.

Lo hemos elaborado entre todas nosotras, eligiendo cada signo de forma que exprese bien aquello que queremos dar a conocer y que refleje lo más claramente posible nuestra forma de vida basada en cuatro prioridades, todas ellas igual de importantes.

Ahora paso a explicar de qué va:

Empezaré por la contemplación, una de nuestras prioridades que como ves está en el centro del círculo. Sí, se trata de una cruz que tiene una forma particular porque es la cruz del Cristo de San Damián, a quien san Francisco de Asís le debe su vocación y de donde nace la gran familia franciscana. Cristo es el centro de nuestra vida, en Él nos movemos, vivimos y existimos, de forma que organizamos nuestra jornada con diferentes momentos de encuentro con Él.

Después, por llevar un orden, vendría el sin propio, porque todo lo que tenemos lo recibimos de Dios, nada es mío, sino que todo es nuestro. Trabajamos para poder vivir y también para ayudar a los que más lo necesitan. Y esta prioridad la puedes ver en el cordón que en el tiempo de Francisco y Clara era el signo de los pobres

Seguimos con las manos, que se cogen para reflejar el don de la fraternidad. No nos unen lazos de sangre sino los del espíritu que son mucho más fuertes. Somos la familia que Dios elige, llamadas a vivir como hermanas en santa unidad y perfecta caridad; cada una de nosotras es llamada a formar juntas la verdadera Hermana Pobre.

Y la cuarta y última prioridad es la misión, y para esta decidimos poner unas sandalias. Y por qué unas sandalias, te preguntarás… Porque la misión es poner al servicio de los demás la contemplación, el sin propio y la fraternidad, ¿cómo? muy sencillo, acogiendo con nuestra vida a los que más lo necesitan. Queremos ser escaleras para la gente, ser de ayuda para que el cielo y la tierra se unan.

Como curiosidad el color elegido es fácil de deducir, ya que predomina el marrón. Este es el color de nuestro hábito y el color de la tierra que hace referencia a la pobreza y humildad franciscana.

Pero aún nos queda un último detalle, quizá el más importante. Si ahora miras el logo en su conjunto, desde dentro para fuera, verás las siglas: “O.S.C”.

La “O” de Orden  es un anillo esponsal, que indica nuestra consagración; la “S” de Santa un cordón franciscano con tres nudos, cada uno es uno de los tres votos que profesamos: obediencia, sin propio y castidad; y la “C” de Clara porque esta forma de vida está dentro de la Orden de Santa Clara, ya que somos las Hermanas Pobres de la Orden de Santa Clara y fuera de la Orden nuestra vida no tiene sentido.

Y esto es todo. Un “aclarando” muy particular, por aquello de que nuestro logo también es cuestión de mirada.