Si, si, aunque no te lo creas santos ya somos por el Bautismo, hermanos de Jesucristo e Hijos de Dios 👏👏👏

María, nuestra madre, nos dice: “Haced lo que él os diga” y ahora viene la pregunta: Y ¿qué nos dice? ¡Pues que hagamos obras de misericordia! Pero no, no voy a meteros ese rollo, no voy a escribir un tratado teológico sobre las obras de misericordia.

De lo que quiero hablaros es de una hermana, si has leído bien, de una hermana muy pero que muy especial, ya no está con nosotras, pero nos ha dejado tanto que parece que aún la vemos por los pasillos.

Dios me regaló poder vivir con ella, compartir su vida, fue una persona…, bueno eso no importa ya que se podrían escribir chorros de tinta hablando de ella, lo maravilloso de esta hermana es que cumplió el Evangelio hasta el final, pero no de una forma abstracta sino de un modo concreto sobre todo cuando Jesús dice: “Tuve hambre y me disteis de comer” Así pasó gran parte de su vida esta hermana.

Hace ya muchos años vivíamos en Murcia capital en la plaza Verónicas. En la puerta del convento siempre había personas necesitadas, familias pobres, mendigos… pues no os podéis hacer una idea de las colas que se formaban. Ella después de su trabajo en comunidad los atendía, escuchándolos y dándoles todo aquello que necesitaban.

Recuerdo que un día un pobre le hizo subir tres veces la escalera, que no era de cinco escalones, era de tres pisos; la primera vez le pidió un poco de sal, la segunda agua, y la tercera un bocadillo. Ella mientras subía y bajaba se decía: “es que no me lo puede pedir todo a la vez” pero enseguida pensó: “de qué me sirve juzgar, esto no es caridad ni es nada y se preguntó ¿y si fuera Jesús?” Y cambió su actitud inmediatamente.

Ese mismo pobre llegó un día lleno de piojos y ella ni corta ni perezosa le dijo:¡venga dame toda la ropa que te la lavo! y allí estaba quitando todos los piojos que podía, no os podéis ni imaginar la que se lío después porque hubo que quitarle los piojos a ella (jajajajaja)

Así era Sor Carmen, allí donde estuviera, tratara con un arquitecto o con un mendigo ella siempre dignificaba a la persona porque nunca perdió de vista que todos somos Hijos de Dios.

Sor Carmen, Sor Popeye para mucha gente, pero eso os lo contaré otro día, dejó florecer la Santidad de Dios ¿y tú? Ahí tienes un modelo a seguir.