No sé si sabes o deduces por el nombre lo que es “la pastoral del párpado”, pero te adelanto que aunque no lo sepas, seguro que tú también la pones en práctica.

Aquí utilizamos mucho esta palabra para referirnos al aprendizaje que trae en sí la vida porque aunque esta es gratis, tienes que estar avispao si quieres aprender de ella, porque sacar provecho de las circunstancias y crecer como persona no viene en ningún manual. Y sí, es cierto, los estudios forman pero la vida es una señora maestra.

La pastoral del párpado es precisamente eso: tener los cinco sentidos bien atentos para coger lo provechoso y útil, y descartar lo que estorba. En un sentido cristiano sería: apreciar las cualidades, dones de cada persona e imitar siempre lo bueno. Ver cómo o de qué manera puedes contribuir en algo; ayudar; mejorar las relaciones, y todo eso sin perder de vista la meta que es Cristo. Todos los días te dan lecciones magistrales, lecciones que llevan consigo sorpresas e imprevistos a los que hay que hacer frente pero solo si los miramos más allá de la superficie veremos que todo es para bien y todo viene en nuestra ayuda.

Nosotras tenemos el ejemplo de nuestra hermana Clara de Asís, ella animaba a sus hermanas a ser espejos de Cristo, a ser ejemplos unas de las otras, pues ciertamente y el ejemplo más que la palabra, arrastra. Y es esto precisamente lo que a mí me empuja a caminar: tener hermanas que me recuerdan cada día que lo que importa por encima de todo es amar, que las diferencias son evidentes pero gracias a ellas se da la complementariedad. Esta es la pastoral de las hermanas pobres, como ves es muy sencillica; no se necesita tomar apuntes porque no hay pautas de nada, tan solo hay que entrenar los sentidos para ver realmente qué te está pidiendo la vida en cada momento y qué puedes tú ofrecerle.

Pues eso, que como solemos decir: “solo es cuestión de mirada”, ya sabes…