Muchas pero que muchas personas nos preguntan: Oye y vosotras ¿cómo hacéis la oración? Hoy queremos compartir con vosotros una de las oraciones de una hermana.

“Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo? Me cuestionaba esta pregunta en la oración y salió de mí como una flecha: Tu eres el que me escucha, el que cambia mi corazón del juicio al amor, el que me da la alegría y la gracia para trabajar sin medir, el que me emociona, el que hace que salga de mi el deseo de amar a todos, eres la razón de mi vivir, por el que alucino ante tanto don, tanta paciencia, el todo, eres el que siempre está, eres el que me da la seguridad de que aunque yo fuera lo peor o el mundo se desmoronase para mí, me seguirías amando, eres el que me consuela en el sufrimiento o cuando lo necesito porque estás dentro de mí como de todos.

Eres cada uno de nosotros, tus hijos, porque tú lo has dicho: cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis.

Si, eres ese niño violado, maltratado, despreciado, abandonado, hambriento, vendido. Eres el desterrado, sin familia, sin hogar, sin voz, eres cada uno de los inducidos y obligados a la prostitución, eres ese joven desorientado con una vida sin sentido, eres el encarcelado, castigado pero no rehabilitado. Eres ese anciano solo, que no cuenta… y tantos otros… que sufren sin respuesta, sin verle sentido al sufrimiento… Dios sufre en ellos.

Como también se goza en aquellos que creen en Él porque vive en ellos y se dejan hacer por Él. En los padres de familia que se entregan por entero a ella, en los que trabajan y cuidan a los enfermos arriesgando su vida, y en los hijos que aman y respetan a sus padres y superiores, y en los que sonríen a los que no tienen una sonrisa, y en los que acogen a niños sin hogar y los hacen hijos suyos, y en los que trabajan por la paz y el Reino… y muchos más.

Por eso en sus vidas hay alegría y ganas de vivir y de darse a los demás. Estos son los que experimentan el amor de Dios dentro de ellos y así pueden dar amor. Saben dónde está Dios y quien es Dios.

Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?”