Hoy en nuestro aclarando vamos a responder a otra de las preguntas que más nos hacéis: ¿Por qué vuestro hábito es así? ¿Por qué es marrón? ¿Por qué lleváis cordón? ¿Por qué todas igual?…..

Vamos a intentar responder a todas estas preguntas de una manera sencilla.

Lo primero que os queremos “revelar” (jajaja) es que el hábito por si solo dice y mucho, tiene dos significados muy importantes, uno, que es signo de pertenencia a Cristo y otro, que muestra a qué familia pertenecemos y de ahí que vistamos todas igual.

El color marrón es el color de la tierra, que nos recuerda la humildad.

El cordón en tiempos de Francisco y Clara era el cinturón de los pobres, nos ayuda a tener presente que estamos llamadas a vivir sin propio, a ser conscientes de que todo es regalo, todo es don.

Todos sabemos que una imagen vale más que mil palabras, con nuestro modo de vestir ojalá presentemos la imagen de Hermana Pobre: alegría, sencillez, cercanía, acogida, fraternidad, unidad…Es verdad que el hábito no hace al monje, pero si dice algo de él.

Con la forma de vestir pasa como con el lenguaje, que con el paso del tiempo va cambiando, nos resultaría extraño y difícil entender a alguien que hablase hoy en castellano antiguo, lo veríamos fuera de lugar. Por eso el hábito puede cambiar porque debe de ser significativo para el ahora. Si el hábito no cambiara sería como aferrarse al pasado y salirnos de alguna manera de la historia, de nuestra época.

Pero cuidado, no se trata de cambiar por cambiar y tampoco de ir a la moda, es adaptar las formas al tiempo que nos toca vivir para seguir siendo significativas y evangelizar porque no hasta con la forma de vestir.

Se queréis ver la primera vez que una hermana viste el hábito os dejamos el enlace de la Toma de Hábito de Ester