Como muchos de vosotros sabéis, estamos emprendiendo un nuevo trabajo, pues con el que teníamos, la encuadernación,  no podíamos mantenernos.

Una de las cosas que estamos haciendo son unos delantales que llevan unas grabaciones… una de esas grabaciones dice: “Quien vive para servir sirve para vivir”

Dándole vueltas a esta grabación del delantal me voy a la capilla, a la oración con la esperanza de que el Señor me sople algo para el “aclarando” de esta semana y como otras veces no me he visto defraudada abro la Biblia y busco el Evangelio del día (Miércoles 26 de Mayo) y me quedo alucinada, admirada y no sé que más, pues dice la palabra: “ El que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor y el que quiera ser el primero entre vosotros que sea esclavo de todos. Pero lo verdaderamente admirable es que el Señor se me adelanta, ve la idea que llevo en la cabeza con la bendita frase del bendito delantal y ¡zas! dándome la idea para que abra el Evangelio del día que precisamente habla del servicio. Desde luego es impresionante  me digo, y se me escapa una lagrimilla, no es para menos…

Jesús está a dos pasos de su muerte y esta palabra es parte del legado que nos deja, su herencia, nos da la clave para vivir esa felicidad con la que todos soñamos pero ¿cómo la soñamos? A nuestra manera si, esta palabra que parece contradictoria con lo que creemos que es la felicidad nos la dice no cualquiera sino el único sabio, el que tiene la verdad, el que sabe qué nos conviene porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

Yo según mi experiencia, os digo que esto es vedad que cuando sirvo a mis hermanas o en general, es cuando más realizada y feliz me encuentro; pero resulta que mi “yo” me sugiere que busque la comodidad, que me sirvan…

Esto es un combate, pero un maravilloso combate  porque me hace volverme al Señor y buscar su ayuda, pues es el único que me la puede dar y que además lo está deseando.

Si, servir es “dar la vida” pero hay que darla graciosamente, con gusto, porque sabes que estás sola en esto, que esa molestia que te causa salir o que te saca de la comodidad se convierte en bienestar porque con el Señor cualquier molestia se transforma en alegría ya que El está dando la vida contigo o mejor dicho, la está dando en ti. Tú solo pones el cuerpo, lo demás es suyo.

Así que “manos a la obra” pues dice el Señor: Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá, porque todo el que busca encuentra, al que pide se le da y al que llama se le abre.

Que tengáis un bonito día con Él y con su Madre que lo es también nuestra, la Virgen María.